Bienvenida a la segunda etapa de nuestro Mapa de la Sanación. Ya hemos navegado por las aguas de nuestras ancestras y encendido el fuego del Dragón Dorado. Ahora, para que nuestra alquimia sea completa y mejore nuestro Éter, debemos trabajar con el Aire (nuestra mente y decretos) y la Tierra (nuestro cuerpo y abundancia material).
El Aire: El Viento que Limpia el Pensamiento
El Aire es tu respiración, la palabra sagrada y el sonido que emites. Representa tu capacidad de comunicación y la claridad mental. Ser como el aire es permitir que las ideas fluyan sin estancarse, es la libertad de soltar las creencias limitantes que no te pertenecen.
Piensa en esos momentos en los que sientes la cabeza "pesada", llena de ruidos ajenos. ¿Alguna vez has sentido un suspiro profundo que te devuelve la paz? Eso es el Aire haciendo su magia. En nuestra sanación del útero, el aire es el vehículo de nuestros Decretos de Poder. Lo que sale de tu boca tiene la fuerza de dar vida o de marchitar.
El Mensaje del Aire: Decretar el "YO SOY"
En mis sesiones, usamos el Aire para limpiar los pensamientos de carencia heredados.
La Palabra: Al decir "YO SOY", estás moviendo el aire de tus pulmones para crear una nueva realidad en tu ADN.
El Éter: Al limpiar tu mente (Aire), tu campo electromagnético (Éter) se vuelve brillante. Dejas de vibrar en la confusión y empiezas a vibrar en la Verdad.
La Tierra: El Cuerpo como Templo de Abundancia
¿De qué sirve sanar si no podemos manifestar en este plano? La Tierra es tu cuerpo físico, tus huesos, tu hogar y tu cuenta bancaria. Ser Tierra es encarnar la estabilidad, la nutrición y la seguridad.
Asocio la Tierra con la fuerza de nuestras raíces, pero ya no desde el dolor del nacimiento, sino desde la firmeza del sustento. El fuego del Dragón nos dio la chispa, pero es la Tierra la que permite que esa chispa se convierta en una hoguera que da calor constante. Representa la capacidad de materializar tus sueños, de comer rico, de sentirte segura en tu propia piel y de recibir los frutos del Árbol de la Vida.
La Tierra y el Merecimiento
Ser Tierra es entender que eres merecedora de todo lo bueno por el simple hecho de existir.
El Cuerpo: Es el caldero físico. Cuidarlo, tocar la tierra, caminar descalza, es decirle a tus ancestras: "Hoy disfruto la vida que ustedes me dieron".
La Manifestación: El útero sanado en Tierra atrae la prosperidad de forma natural, porque ya no hay "fugas" de energía; hay una base sólida.
El Mapa Completo: Aire, Tierra, Fuego y Agua
En resumen, cuando el Aire limpia tus decretos y la Tearra sostiene tus pasos, tu propósito se vuelve inamovible. Estás integrando la pasión divina (fuego) con la fluidez emocional (agua).
El Dragón (Fuego) te da la visión. El Manantial (Agua) te da la pureza. El Viento (Aire) te da la dirección. El Árbol (Tierra) te da el fruto.
Recomendaciones de Lectura para el Enraizamiento
Para esta etapa de manifestación y claridad mental, te recomiendo:
"El Poder del Ahora" (Eckhart Tolle): El mejor libro para trabajar el elemento Aire y dominar la mente.
"La Biología de la Creencia" (Bruce Lipton): Para entender cómo la Tierra (tu cuerpo) responde a la energía y al pensamiento.
"Dinero y Conciencia" (Joan Melé): Un enfoque espiritual sobre cómo la Tierra (lo material) es un reflejo de nuestra paz interna.
"La sanación no es un destino, es el aire que respiras y la tierra que pisas cada día. ¿Estás lista para caminar con paso firme?"

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